Costa Rica inicia era de Laura Fernández
La presidenta contará con una mayoría legislativa de 31 diputados sobre un total de 57.
Laura Fernández llega al poder en Costa Rica con una agenda de seguridad que promete endurecer la respuesta estatal frente al crimen organizado. La mandataria, de 39 años, hereda la popularidad de Rodrigo Chaves y un país presionado por homicidios ligados al narcotráfico, tensiones institucionales y expectativas sobre el costo de vida.

Laura Fernández perfila mano dura contra el narco
Durante su investidura en el Estadio Nacional de San José, Fernández juró como presidenta número 50 del país y defendió una continuidad política con sello conservador. Su plan incluye penas más severas, una megacárcel para 5 mil internos, vigilancia avanzada y posibles estados de excepción en zonas críticas.
También plantea reformas al Poder Judicial, al que el oficialismo responsabiliza por fallas ante la violencia. Esa ruta abre debate porque Costa Rica ha sido vista durante décadas como una democracia estable, con instituciones fuertes.
Chaves conserva influencia en el gobierno
Rodrigo Chaves seguirá cerca del centro de decisión como ministro de la Presidencia y de Hacienda. El cargo le da margen sobre agenda política y presupuesto, además de inmunidad ante investigaciones por presunta corrupción y participación indebida en campaña.
Fernández gobernará con mayoría legislativa, 31 de 57 diputados, y con buena parte del gabinete anterior. Sus críticos advierten riesgos de concentración de poder y comparan el proyecto con Nayib Bukele; otros analistas sostienen que el sistema costarricense aún puede contener excesos democráticos.
El inicio del mandato coloca a Costa Rica ante una prueba política: responder al narco sin erosionar contrapesos. Si Laura Fernández equilibra seguridad, economía y respeto institucional, su gobierno podría redefinir el rumbo regional; si no, profundizará la polarización heredada.
