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COMPROMISO Y PRODUCTIVIDAD EN EQUIPOS DE TRABAJO

Las estadísticas de Gallup son duras y dan mucho qué pensar: Solamente el 13% de los empleados se sienten totalmente comprometidos con su trabajo. Del 87% restante, hay un 24% que repudia su trabajo. Esto significa que 2 de cada 10 empleados están remando con decisión en dirección de las metas del negocio, pero hay otros dos que tienen echada el ancla. Esto tiene fuertes repercusiones como son la lentitud para implementar las decisiones que se toman o la baja productividad que generan los salarios que se pagan. Se calcula que un 34% del salario se desperdicia. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuál es la función de los líderes para revertir esta situación? ¿Cómo ser más productivos y mejorar el ambiente de trabajo?

Las empresas, formadas por seres humanos, tienen cerebro y corazón. Un organismo puede mantenerse con vida, aunque no funcione el cerebro, pero si falla el corazón se acabó todo. ¿No será que está faltando equilibrar más a las organizaciones y poner el corazón sin caer en relaciones de complicidad o sentimientos que obstaculicen la eficacia? Cuando una organización funciona con el cerebro y el corazón, adquiere todo el dinamismo que la impulsa a un sano crecimiento. Veamos algunas claves para lograrlo.

 

  • Comportamientos y valores. Normalmente están definidos los valores que llevan a cumplir con la visión y misión de la empresa. Sin embargo, pocas veces pensamos en los comportamientos concretos que se deben generar a partir de esos valores. Si quiero ser honesto, debo comportarme honestamente. Si quiero ser puntual debo iniciar y terminar a tiempo las reuniones con mis colaboradores. Si busco la calidad debo hacer las cosas bien y a la primera.
  • Actos de liderazgo. Un saludo, una sonrisa, saber escuchar, compartir un conocimiento, apoyar en una tarea, son pequeñas acciones que, realizadas diariamente, crean un clima de respeto, armonía e impulso, que hará saber a nuestros colaboradores que cuentan y que se cuenta con ellos en el negocio.
  • Reconocimiento. Dar las gracias y felicitar son dos aspectos que valoramos mucho y con frecuencia los olvidamos. En las reuniones mensuales con los colaboradores, en las entrevistas personales, y en detalles ordinarios es importante reconocer y valorar el trabajo bien hecho. Esto compromete a los demás.
  • Apoyo para impulsar las mejores prácticas. Es fácil descubrir aspectos en los que se puede mejorar una actividad o tarea. Sin embargo, los líderes a veces prestan poca atención a lo que se les dice, ya sea porque están muy ocupados o porque no tienen un proceso definido para encauzar esas iniciativas. Suelen pensar que son ellos quienes deben implementarlo y les resulta complicado. No es así: la misma persona puede ponerlas en práctica. Así verá que sus ideas valen y sentirá como suya la actividad que realiza, porque tiene el apoyo de sus líderes para mejorarla.
  • Retroalimentación. El líder debe prepararse para saber ayudar a su equipo, impulsando las buenas cualidades y corrigiendo los aspectos que se deben mejorar. Es un arte hacerlo de la forma adecuada y en el momento adecuado, pero no por ello se puede dejar de hacer.
  • Ver hacia afuera. Es fácil encerrarse en la dinámica interna de la empresa y esto puede hacer que se deje de mirar a la sociedad y al mercado meta. Cuando un equipo de trabajo está viendo hacia afuera, surge una mayor integración y nuevas ideas para hacer mejor las cosas.
  • Facilitar la creatividad e innovación. El líder debe buscar que su equipo tenga espacios de reflexión y creatividad, tanto en lo individual como en equipo. Y luego debe apoyar en que se pongan en práctica las iniciativas que surjan. En un inicio serán aspectos sencillos, pero luego pueden salir buenas ideas que generarán ahorros importantes o abrirán horizontes insospechados.