INAI cierra sus puertas: adiós a la transparencia autónoma en México
Con 730 trabajadores en vilo y 4.2 millones de analfabetos informativos, el INAI desaparece, dejando un vacío en la transparencia.

El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) cerró sus puertas el 18 de marzo de 2025, tras 23 años de existencia. La reforma constitucional impulsada por Andrés Manuel López Obrador y respaldada por Claudia Sheinbaum extinguió este organismo autónomo, cuya última sesión del consejo consultivo se realizó ese martes, antes de que el Congreso apruebe las leyes secundarias que formalicen su desaparición.

INAI cierra sus puertas: un legado que destapó la corrupción
Desde 2002, el INAI garantizó el derecho a la información, obligando a dependencias públicas a transparentar datos clave. Reveló el expediente de la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en 2010, y emitió 252 resoluciones para destapar la Estafa Maestra, un desvío de 7,600 millones de pesos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Actualmente, México tiene 4.2 millones de personas que no saben leer ni escribir y 27 millones en rezago educativo, lo que subraya la importancia de un organismo que facilitaba el acceso a información pública. Sin embargo, su extinción deja pendientes como el destino de sus 730 empleados y la incertidumbre sobre la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT).
Transparencia para el Pueblo y nuevos retos
El sustituto del INAI, “Transparencia para el Pueblo”, operará bajo la Secretaría de Buen Gobierno y Anticorrupción, antes Función Pública. Adrián Alcalá, último comisionado presidente, señaló que ahora 18 autoridades federales y más a nivel estatal y municipal manejarán los recursos de revisión, lo que podría fragmentar el sistema.
Aunque la PNT sigue activa para solicitudes, la falta de autonomía preocupa, ya que el nuevo ente dependerá del Ejecutivo, comprometiendo el derecho a saber en una democracia.
La desaparición del INAI el 18 de marzo de 2025 marca un retroceso en la transparencia mexicana. Con su cierre, se pierde un pilar autónomo, dejando al país frente a un futuro incierto en el acceso a la información y la rendición de cuentas.