18 HOYOS: UNA DECISIÓN DE NEGOCIO

Después de más de 25 años produciendo experiencias y torneos de golf en México y Estados Unidos, Luis Ewald ha convertido el campo en un laboratorio de relaciones empresariales. Su tesis es sencilla: cuando un torneo está bien diseñado, los 18 hoyos dejan de ser únicamente deporte y se convierten en tiempo de calidad, confianza, conversación y oportunidades. Desde Ewald & Kohl, su trabajo ha reunido a empresarios, directivos y marcas alrededor de una de las plataformas de relacionamiento más poderosas del mundo corporativo.

¿POR QUÉ EL GOLF SIGUE TENIENDO TANTO VALOR PARA EL MUNDO EMPRESARIAL?


Porque tiene algo que hoy escasea: tiempo de calidad. En una reunión tienes 30 o 60 minutos para presentar una idea. En el golf compartes varias horas con una persona, observas cómo decide, cómo enfrenta un error y cómo trata a los demás. El verdadero activo no es jugar 18 hoyos; es la calidad de las conversaciones que ocurren durante ellos.

¿CUÁNDO UN TORNEO DEJA DE SER UN EVENTO SOCIAL Y SE CONVIERTE EN UNA HERRAMIENTA EMPRESARIAL?


Cuando tiene un objetivo antes de tener un presupuesto. Hay que definir a quién queremos reunir, qué relaciones queremos fortalecer y qué debe suceder después. Patrocinadores, foursomes, hospitalidad y activaciones tienen que responder a esa estrategia. Un torneo puede ser exitoso por asistencia; para mí, el indicador importante es quién estuvo ahí, con quién convivió y qué oportunidades produjo esa interacción.

HAS PRODUCIDO TORNEOS EN MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS. ¿QUÉ TE HA ENSEÑADO ESA EXPERIENCIA?


Que el golf tiene códigos universales, pero la hospitalidad define la diferencia. Después de más de 25 años en eventos corporativos y deportivos, entendí que el jugador recuerda mucho más que el score: recuerda cómo fue recibido, las personas que conoció y cómo lo hicieron sentir. En Ewald & Kohl llevamos esa visión a proyectos como Puebla Open y Veracruz Open: no producir un torneo aislado, sino diseñar una plataforma de relaciones.

¿QUÉ PAPEL DEBEN JUGAR LAS MARCAS EN UN TORNEO?


Dejar de interrumpir y empezar a aportar. Una marca no necesita colocar su logotipo en veinte lugares para ser recordada. Necesita crear un momento útil, relevante o extraordinario. Por eso hablamos de Netgolfing: utilizar el golf como un canal de inteligencia relacional donde la marca participa naturalmente en un entorno de afinidad y confianza.

CUANDO UN EJECUTIVO JUEGA REPRESENTANDO A UNA EMPRESA, ¿QUÉ CÓDIGOS DEBE SEGUIR?

Lo primero es entender que ese día no juega únicamente para él: representa a una marca. Yo resumiría el código en seis reglas: 1. Puntualidad: llegar antes que los invitados. 2. Etiqueta: conocer y respetar las reglas del campo. 3. Hospitalidad: hacer sentir cómodos a los demás jugadores. 4. Conversación: escuchar más de lo que se habla y evitar convertir el recorrido en una presentación de ventas. 5. Actitud: saber ganar, perder y equivocarse con elegancia. 6. Seguimiento: después del torneo, agradecer y dar continuidad a las relaciones generadas. En cuatro o cinco horas de golf, una persona revela mucho de sí misma. Por eso, elegir correctamente quién representa a una empresa en un foursome también es una decisión de marca.

¿QUÉ OPORTUNIDAD TIENE PUEBLA PARA CONSOLIDARSE EN ESTE SECTOR?


Enorme. Puebla tiene empresarios, industria, marcas, conectividad y campos capaces de recibir experiencias de alto nivel. El reto es dejar de medir los torneos únicamente por jugadores, premios o patrocinadores y comenzar a medirlos por su capacidad de conectar personas y generar valor. El golf corporativo puede atraer visitantes, activar consumo, proyectar destinos y acercar a quienes toman decisiones. Puebla no solamente puede organizar buenos torneos: puede convertirse en un referente nacional de golf empresarial.