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Adiós a Edgar Morin, el filósofo que unió ciencia, política y humanismo

Escribió más de veinte obras sobre sociedad, cultura, política y pensamiento complejo.

Edgar Morin, filósofo y sociólogo francés, murió en París a los 104 años, tras una trayectoria que cruzó guerra, política, academia y cultura. Su obra convirtió la complejidad en método de lectura del mundo y deja una pregunta vigente: cómo pensar sociedades fracturadas sin reducirlas a respuestas fáciles ante crisis.

Una vida atravesada por el siglo XX

Nacido como Edgar Nahoum en 1921, hijo de una familia judía sefardí vinculada con Tesalónica, Morin estudió Historia, Geografía y Derecho antes de incorporarse a la Resistencia francesa. Allí adoptó el apellido con el que firmaría su obra. Militó en el Partido Comunista, pero después revisó críticamente su cercanía al estalinismo. Su itinerario intelectual también pasó por el antifascismo, la descolonización, la ecología y la globalización, temas que abordó desde una izquierda heterodoxa, abierta al debate público y al examen de sus propios errores, en contextos de fuerte tensión ideológica.

Obra, cine y pensamiento complejo

Desde la década de 1950 trabajó en instituciones francesas como el CNRS y publicó más de veinte libros sobre sociología, cultura, política, conocimiento y complejidad. Su legado central quedó reunido en los seis tomos de El método, publicados entre 1977 y 2004. También llevó su mirada fuera del ensayo: con Jean Rouch impulsó en 1961 Crónica de un verano, pieza clave del cine de realidad. En América Latina, su enfoque influyó en programas educativos y centros de investigación, mientras sus clases en Chile y San Diego ampliaron su proyección global.

La muerte de Morin cierra una biografía excepcional, pero no cancela su vigencia. En tiempos dominados por polarización, crisis ecológicas y desinformación, su llamado a relacionar saberes conserva valor práctico para universidades, gobiernos y ciudadanos que buscan comprender problemas interdependientes