SEP mantiene el fin de clases el 15 de julio tras cancelar adelanto del cierre escolar
Regiones con calor extremo o sedes del Mundial 2026 podrán ajustar clases si cumplen el programa.
Tras una serie de deliberaciones entre autoridades federales y locales, se ha definido la ruta final para el presente año lectivo. La Secretaría de Educación Pública (SEP) y los 32 titulares estatales acordaron mantener sin cambios el calendario escolar vigente. Esto significa que las actividades académicas concluirán formalmente el próximo 15 de julio de 2026.

Acuerdos unánimes sobre el calendario escolar
La decisión se tomó durante una sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU). Aunque inicialmente se propuso adelantar el cierre al 5 de junio, el consenso priorizó cumplir con los 185 días de clase establecidos. Mario Delgado, titular de la dependencia, destacó que esta resolución protege el derecho superior de la niñez a la educación.
El cambio de rumbo también respondió a las inquietudes expresadas por madres y padres de familia. Organizaciones como Unicef celebraron que se respete el calendario escolar original para evitar mayores rezagos pedagógicos. Además, se buscó no afectar la logística familiar ni la economía de los hogares que dependen del horario escolar habitual.
Flexibilidad ante factores externos
A pesar de la ratificación de la fecha de cierre, el gobierno mantendrá flexibilidad para situaciones críticas en diversas regiones. Entidades con temperaturas extremas podrán realizar ajustes locales siempre que garanticen el cumplimiento de los programas de estudio. De igual forma, se considerarán requerimientos específicos relacionados con el Mundial de Futbol 2026 en las sedes correspondientes.
La resolución del CONAEDU cierra un periodo de incertidumbre para millones de estudiantes y docentes en todo el país. El enfoque ahora se centra en aprovechar las últimas semanas de clases para evaluaciones pedagógicas efectivas. Hacia el futuro, queda abierta la discusión sobre la necesidad de adaptar los calendarios a las realidades climáticas y geográficas tan diversas de México.
